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La Fotografía del Territorio Alex S. Maclean |
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A diferencia del complejo palimpsesto del esquivo paisaje europeo, donde la acumulación a lo largo del tiempo de capas y capas de desarrollos urbanísticos sucesivos han dado lugar a la sedimentación de un territorio de mayor complejidad social e histórica, el espacio norteamericano es más simple y directo; es el resultado del oporunismo racional y del modo de producción moderno. Forjado mediante técnicas instrumentales de desarrollo urbanístico a gran escala, el paisaje es profundamente autónomo, al tiempo que elástico y flexible ante los modelos en constante cambio, con una capacidad infinita de modificar y reemplazar. Mallas de interconexión, líneas y arcos de pura circulación, círculos infinitos de geometrías de riego, cultivo y abandono; presas, minas, franjas de terreno, silos, campos y molinos, hidroturbinas, campos de pruebas militares, aeródromos... se trata de una espectacular infraestructura de actividad y producción. Por consiguiente, el paisaje norteamericano es, quizá, no tanto un fenómeno escénico y espacial, sino un medio altamente activo y temporal, una economía, cuya construcción es fluida, movil y transitoria; se presenta como una inmensa expresión de un pragmatisco puro e inexorable que es espectacular en su banalidad y en su realismo idealizado.
CUADRÍCULA
El modo más sencillo de dividir, subdividir y medir
terrenos es mediante cuadrados y rectángulos. Ésta fue la plantilla que
siguió Thomas Jefferson cuando alentó la colonización de las tierras del
oeste mediante el Land Ordinance de 1785. El decreto era una medida
simple y rápida para distribuir la tierra democrática, justa y
equitativamente. Al sobrevolar Nueva Inglaterra, ya sea hacia los estados
del oeste o hacia los del Atlántico Sur, se ve una cuarícula de tierra
dividida uniformemente. La cuadrícula es evidente visualmente y está
definida por los cambios que se entrecruzan y delimitan secciones de
1,6 km2. La cuadrícula se encuentra generalmente subdividia en cuartos,
que se pueden apreciar en muchos campos de cultivo cuadrados y
rectangulares. La extensión de la cuadrícula es sorprendente a medida
que se extiende, aparentemente sin fin, hasta alcanzar la costa oeste,
interrumpida únicamente por accidentes geográficos. La cuadrícula es tan
ubicua y está tan arraigada que hay momentos en los que erróneamente se
piensa que son los accidentes geográficos los que la penetran, en vez de
lo contrario. FRONTERAS/LÍMITES En el paisaje, nuestra mirada se ve atraída por los patrones de los espacios transitorios, zonas señaladas por porciones de terreno mayores y diferentes. A estos espacios transitorios se les denomina fronteras y, frecuentemente, se distinguen por sus límites y lindes definidos. Son naturales o están construidos por el hombre, y en algunos casos, ambas cosas a la vez. Nuestra mirada se ve atraída por las fronteras, no sólo porlos patrones que generan, sino también porque son líneas de demarcación que ayudan a definir espacios opuestos. Un aspecto interesante, tanto de los límites naturales como de las fronteras construidas por el hombre, es que funcionan de manera semejante a filtros y membranas semipermeables, controlando y regulando los flujos y movimientos a través de la superficie terrestre. El hombre construye, entre otras cosas, diques, arcenes, depresiones, y planta árboles que funcionan como barreras contra el viento, en un esfuerzo por hecercer tal control. Las fronteras, límites y lindes resultantes forman patrones que atraen la mirada del hombre hacia una imagen que nos ayuda a interpretar y comprender los paisajes.
GEOGRÁFIAS ÁEREAS La fotográfia áeresa ha permitido dar un fundamento demostrativo, una prueba visual, a la afirmación de los geógrafos según la cual el paisaje es esencialmente cultural. Deffontaines lo expresa en unas líneas reveladoras: "Un paisaje visto desde el avión es básicamente un cuadro de la labor de los hombres, del esfuerzo de los hombres sobre un pedazo de tierra. [...] Cada país se viste con un traje humano particular, habitado y trabajado por el hombre de un paisaje, al que se llama justamente paisano." Un paisaje no sólo cuenta la historia de las relaciones entre el hombre y la naturaleza, sino también la de las relaciones que mantienen los hombres entre sí. Es decir, si hoy estamos de acuerdo con la idea de que el estado de un paisaje dice mucho sobre el estado de las sociedad que ha constribuido a producirlo, el estado en cuestión comprende también elementos sociales, políticos, técnicos y culturales. En cualquier caso, si todo paisaje es el encuentro de una geográfia y una geometría, según la fórmula de Vittorio Gregotti, y, si, dicho de otra forma, el paisaje es simultáneamente la inscripción de las morfologías y las dinámicas de la cultura en las morfologías y las dinámicas primordiales de la plataforma terrestre, y, a la inversa, la presencia de este espacio-tiempo de la tierra en el espacio-tiempo de los hombres, entonces podemos comprender esa especie de desafío intelectual, y quizá práctico, relacionado con la descripción de esos grafismos, de esas escrituras, que se dibujan sobre la superficie de la tierra, en los campos y en las ciudades. |
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